Camino andado y una deuda pendiente - Business Mail Digital

editorial          


Camino andado y una deuda pendiente

María Claudia Lacouture P.

Presidenta ejecutiva, Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia)

[email protected] @mclacouture


Diez años después de que la ONU adoptara los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el mundo enfrenta una verdad incómoda: menos del 20% de las metas se alcanzarán para 2030, según la décima edición del Informe de Desarrollo Sostenible (SDR 2025) elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN). Colombia, al igual que la mayoría de países emergentes, refleja esta paradoja global: algunos progresos en infraestructura y servicios básicos, pero retrocesos graves en áreas sociales, ambientales e institucionales.

El SDR 2025 confirma que el planeta avanza en electrificación, conectividad digital y reducción de mortalidad infantil. Y en esos campos, Colombia se suma a la tendencia positiva: la cobertura eléctrica roza el 100%, el acceso a internet y telefonía móvil crece en zonas rurales y los indicadores de salud infantil muestran mejoras notables.

Pero es en los puntos críticos donde Colombia se alinea con lo peor de la foto global. El informe señala como retrocesos mundiales el aumento de la obesidad, la pérdida de biodiversidad, la corrupción y el deterioro de la libertad de prensa. Tristemente, Colombia también marca en rojo estas mismas alarmas.

En el frente alimentario (ODS 2), la paradoja es doble: mientras la obesidad en adultos aumenta, persiste la desnutrición crónica infantil y millones de familias no acceden a dietas saludables. El espejo global es claro: el sistema alimentario no está respondiendo ni a la salud ni a la sostenibilidad.

En biodiversidad (ODS 15), Colombia, potencia mundial en riqueza natural, está en riesgo de hipotecar su mayor activo: la Amazonía y otros ecosistemas siguen bajo amenaza por deforestación, minería ilegal y expansión desordenada de la frontera agrícola. A nivel mundial, la extinción de especies es uno de los indicadores más alarmantes; en Colombia, la pérdida de biodiversidad es ya una urgencia nacional.

El terreno institucional (ODS 16) tampoco da respiro. El SDR resalta el deterioro global en corrupción y libertad de prensa, y Colombia aparece con altos índices de homicidios, percepción de corrupción creciente y retrocesos en garantías para periodistas. La fragilidad institucional, sumada a la violencia persistente, erosiona cualquier avance en desarrollo.

¿Qué hacer frente a esta fotografía? El SDR 2025 propone pistas claras que son aplicables en nuestro caso. Primero, reforma financiera interna y externa: Colombia necesita más acceso a créditos verdes y mecanismos innovadores que prioricen inversión en educación, transición energética y digitalización inclusiva. Segundo, reforma del sistema alimentario, con políticas que fortalezcan la agricultura sostenible, reduzcan el desperdicio y mejoren la asequibilidad de dietas nutritivas. Tercero, protección de la biodiversidad con dientes: no basta con compromisos en foros internacionales, se requieren sanciones efectivas contra deforestadores ilegales, incentivos a la conservación comunitaria y financiamiento internacional robusto. Y cuarto, instituciones sólidas: un país no avanzará en sostenibilidad si la corrupción, la violencia y la censura siguen siendo parte del paisaje.

Colombia tiene mucho por perder si no reacciona, pero también mucho por ganar si se convierte en ejemplo regional de cómo transformar rezagos en oportunidades. El SDR 2025 nos recuerda que el reloj hacia 2030 no se detiene: o avanzamos con decisión o nos resignamos a ser parte de las estadísticas del fracaso.

Agosto 2025