Edición 212 - El futuro de la salud en Colombia: retos, innovación y sostenibilidad 2026
Salud en Colombia: entre la presión y la transformación

Por: Equipo de Life Sciences de Brigard Urrutia y Brigard Castro.
El sistema de salud colombiano atraviesa una etapa de alta incertidumbre marcada por una fuerte presión financiera, tensiones regulatorias y retos operativos que impactan directamente el acceso y la calidad de los servicios. Aunque el contexto es complejo, también abre oportunidades para impulsar la innovación y pensar en caminos que nos permitan avanzar hacia una mayor sostenibilidad.
Uno de los principales desafíos es la fragilidad financiera de las EPS, especialmente, de aquellas que han sido intervenidas. La acumulación de deudas con hospitales y clínicas ha derivado en casos de suspensión de servicios con el impacto directo que ello trae sobre los afiliados. Esta situación evidencia un problema de financiamiento que limita la capacidad del sistema para responder de manera oportuna y continua a las necesidades en salud de la población.
A este escenario se suma un reto adicional y es la insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Aunque se ha establecido un incremento global cercano al 13 % para 2026, varios actores del sistema han manifestado que el ajuste no resulta suficiente en tanto no compensa el crecimiento de la demanda, el envejecimiento poblacional ni el aumento en el uso de tecnologías y tratamientos de alto costo, entre otros aspectos.
La consecuencia de los dos retos anteriores se materializa principalmente en un sistema que opera bajo una presión constante y que agrava las barreras de acceso. Por ejemplo, se han presentado casos de desabastecimiento de medicamentos y retrasos en la atención, impulsados por problemas de liquidez, disrupciones logísticas y cargas administrativas. Estas fallas afectan principalmente al canal institucional, obligando a muchos pacientes a buscar alternativas fuera del sistema. En este contexto, es posible ver una oportunidad de expansión del mercado privado, con un mayor uso de seguros voluntarios y compras directas. Si bien esta tendencia mejora la oportunidad en algunos casos, también incrementa el gasto de bolsillo y profundiza las desigualdades en el acceso a medicamentos y servicios de salud de la población.
El entorno regulatorio es otro factor determinante. La no aprobación por parte del Congreso de la República de la reforma a la salud en 2025 mantuvo el modelo actual, pero no resolvió las tensiones de fondo, prolongando la incertidumbre para todos los actores. Además, los tiempos de evaluación del INVIMA, autoridad sanitaria colombiana encargada de la aprobación de nuevos medicamentos para su comercialización, que actualmente pueden extenderse entre 36 y 48 meses para nuevas moléculas, limitan el acceso oportuno a innovaciones terapéuticas desarrolladas en el exterior o en Colombia y afectan la competitividad del país en el ámbito farmacéutico.
En materia de costos, la regulación de precios de medicamentos continúa siendo una herramienta central de control del gasto. Mientras la Circular 19, emitida el 30 de mayo de 2024 por la Comisión Nacional de Precios de Medicamentos y Dispositivos Médicos (CNPMD) de Colombia, permitió incrementos promedio cercanos al 8,07 %, el proyecto de la Circular 20 establece reducciones en los precios máximos de venta para más de 500 mercados relevantes. Aunque estas medidas buscarían proteger la sostenibilidad financiera del sistema, también generan presión sobre la industria y pueden llegar a impactar la disponibilidad de ciertos productos si no se implementan con criterios técnicos equilibrados.
A pesar de los retos, el futuro del sistema de salud colombiano no es exclusivamente negativo. La coyuntura actual está impulsando la necesidad de innovar en modelos de atención y gestión, fortalecer la coordinación entre el sector público y privado, y avanzar hacia esquemas basados en valor. La sostenibilidad del sistema dependerá menos de reformas estructurales aisladas y más de decisiones técnicas coherentes, reglas claras y una visión centrada en el paciente.
De cara a 2026, con la reforma nuevamente archivada en el Senado y una UPC fijada con incrementos diferenciados por régimen, el foco regulatorio se desplazará a medidas de liquidez, control y transparencia (ADRES/Supersalud), y a acelerar la interoperabilidad de datos y compras eficientes para sostener el acceso sin frenar la innovación.
En conclusión, convertir la crisis en una oportunidad requerirá liderazgo, cooperación y un enfoque equilibrado entre acceso, innovación y sostenibilidad financiera. El reto es grande, pero también lo es la oportunidad de construir un sistema más resiliente y preparado para el futuro.
Febrero 2025