Edición 217 - Perspectivas y retos del nuevo gobierno en Colombia 2026
Colombia ante un nuevo ciclo institucional: confianza, productividad y reglas claras para sostener la competitividad

Por: KPMG Colombia
Colombia inicia un nuevo ciclo de gobierno en un entorno que exige lectura técnica, visión de largo plazo y capacidad de construir consensos. Más allá del resultado electoral, la próxima administración recibirá un país con desafíos en materia fiscal, inflacionaria, regulatoria y productiva, pero también con oportunidades para fortalecer la inversión, dinamizar el comercio exterior y consolidar una agenda de competitividad empresarial.
El primer reto será convertir un contexto político altamente competido en una agenda de país. Para el sector empresarial, la confianza no depende únicamente de los anuncios de política pública, sino de la capacidad institucional para generar señales claras, promover diálogo entre sectores y sostener reglas de juego estables. En este punto, la construcción de consensos será determinante para reducir la incertidumbre y facilitar decisiones de inversión, expansión y transformación.
Ese desafío también tendrá una dimensión legislativa. La instalación del nuevo Congreso abrirá una etapa clave para la gobernabilidad, la discusión de reformas, la conformación de mayorías y la definición de prioridades como el PGN y el próximo Plan Nacional de Desarrollo. En un escenario de fuerzas políticas diversas, el Congreso puede cumplir un papel central como espacio de deliberación, equilibrio institucional y construcción de acuerdos alrededor de los temas que inciden directamente en el entorno empresarial.
El entorno macroeconómico muestra señales mixtas. De acuerdo con el DANE, el Producto Interno Bruto creció 2,2% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, reflejando una economía que mantiene capacidad de expansión. Sin embargo, la OCDE proyecta una moderación del crecimiento a 2,4% en 2026 y 2,1% en 2027, en un contexto marcado por inflación elevada, nuevas condiciones e incertidumbre sobre la inversión. A junio de 2026, la inflación anual se ubicó en 6,14%, mientras que la tasa de política monetaria llegó al 12%, vigente desde el 1 de julio.
Este escenario plantea un reto central para la nueva administración: avanzar en una agenda de estabilidad macroeconómica y sostenibilidad fiscal sin frenar la actividad empresarial. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal ha advertido que, en su escenario base, el déficit total de 2026 podría ubicarse en 6,7% del PIB y la deuda neta en 60,3% del PIB. En consecuencia, la eficiencia del gasto, la priorización de inversiones públicas y la credibilidad fiscal serán factores clave para preservar la confianza de los mercados y del sector privado.
Desde la perspectiva empresarial, la productividad será otro frente prioritario de la agenda pública. En los próximos años, las decisiones de política económica, regulatoria y sectorial deberán contribuir a reducir barreras operativas, fortalecer infraestructura, cerrar brechas de talento, promover la adopción tecnológica y simplificar procesos. En un entorno de mayores costos financieros, la predictibilidad será determinante para que las empresas puedan planear, invertir, innovar y sostener su competitividad.
El comercio exterior será otro frente estratégico para la competitividad del país. De acuerdo con el DANE y la DIAN, en mayo de 2026 las ventas externas de Colombia alcanzaron US$5.193 millones FOB, con un crecimiento de 19,2% frente al mismo mes de 2025. A su vez, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo reportó que, en el primer bimestre de 2026, las exportaciones de bienes no minero-energéticos llegaron a US$4.222,4 millones, con un aumento de 9,5%. Estas cifras reflejan la importancia de fortalecer una agenda de internacionalización que combine diversificación de mercados, mayor valor agregado, facilitación aduanera, infraestructura, productividad empresarial y atracción de inversión, para ampliar la participación de Colombia en cadenas regionales y globales de valor.
El nuevo gobierno tendrá, por tanto, el desafío de articular estabilidad, confianza y competitividad. Para lograrlo, será fundamental que las decisiones públicas se apoyen en criterios técnicos, diálogo institucional y una visión de largo plazo. Para el sector empresarial, el reto no será únicamente adaptarse a los cambios, sino participar activamente en la construcción de soluciones que impulsen crecimiento sostenible, empleo formal e inversión.
En una coyuntura de transición, Colombia tiene la oportunidad de fortalecer una agenda compartida basada en reglas claras, responsabilidad fiscal, productividad y confianza. La capacidad de avanzar sobre estos factores será determinante para sostener la competitividad del país, atraer inversión y generar condiciones de crecimiento sostenible en los próximos años.
Julio 2026