María Claudia Lacouture P.
Presidenta ejecutiva, Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia)
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@mclacouture
El pasado 20 de julio comenzó un nuevo periodo legislativo en Colombia. Más allá de la renovación política que representa, este Congreso inicia sus funciones en un momento decisivo para el país. Los desafíos fiscales, económicos e institucionales exigen decisiones responsables, técnicamente sustentadas y orientadas a generar confianza, el activo más importante para impulsar el crecimiento, atraer inversión y crear oportunidades para todos los colombianos.
La confianza no es un concepto abstracto. Es la condición que permite a las empresas invertir, a los emprendedores innovar, a los ciudadanos proyectar su futuro y al Estado construir políticas públicas sostenibles. Cuando predomina la incertidumbre, las decisiones se aplazan, la inversión pierde dinamismo y el crecimiento se desacelera. Esa incertidumbre termina convirtiéndose en un impuesto invisible que limita el desarrollo del país.
Por eso, el principal desafío del nuevo Congreso será ejercer su independencia con responsabilidad. La independencia no significa confrontación permanente, sino equilibrio de poderes, diálogo institucional y capacidad para construir consensos alrededor de los grandes intereses nacionales. En una democracia plural, las diferencias son legítimas; lo verdaderamente importante es que no se conviertan en un obstáculo para encontrar soluciones.
El Congreso tiene la oportunidad de contribuir a recuperar la certeza jurídica, fiscal e institucional que hoy demanda Colombia. No se trata únicamente de aprobar nuevas leyes, sino también de revisar con rigor aquellas normas que inciden en la competitividad, el empleo y el bienestar, preservando lo que funciona, corrigiendo lo que requiere ajustes y ofreciendo reglas claras que generen estabilidad y confianza para ciudadanos e inversionistas.
Las prioridades para esta legislatura son claras. Colombia necesita un presupuesto responsable que garantice sostenibilidad fiscal y preserve la inversión social; un sistema de salud que vuelva a poner al paciente en el centro; una política energética que asegure confiabilidad, suficiencia y precios competitivos; y un mercado laboral que promueva la formalización, la productividad y la generación de empleo de calidad.
Al mismo tiempo, el Congreso deberá mantener una visión de largo plazo. Cada decisión legislativa envía señales sobre el entorno institucional del país y sobre su capacidad para atraer inversión, fortalecer el aparato productivo y consolidar relaciones económicas estratégicas. En un escenario internacional cada vez más competitivo, Colombia necesita proyectar estabilidad, seguridad jurídica y capacidad para construir políticas que trasciendan los ciclos políticos.
Ese propósito también exige entender que el desarrollo social y el crecimiento económico son objetivos complementarios. No habrá política social sostenible sin una economía que genere riqueza, empleo e inversión; como tampoco habrá crecimiento duradero si este no se traduce en mejores oportunidades para las personas. Conectar ambas agendas debe ser uno de los grandes propósitos del nuevo Congreso.
Desde AmCham Colombia reiteramos nuestra disposición para trabajar con el Legislativo en la construcción de iniciativas que fortalezcan la competitividad, promuevan la inversión, consoliden la relación estratégica entre Colombia y Estados Unidos y generen más oportunidades para los colombianos. Creemos en el diálogo técnico, en la construcción de consensos y en el valor de la articulación entre el sector público y el sector privado para enfrentar los desafíos nacionales.
El verdadero legado de esta legislatura no se medirá por la cantidad de leyes aprobadas, sino por su capacidad para fortalecer la confianza en las instituciones, reducir la incertidumbre y crear las condiciones para que Colombia vuelva a crecer con mayor dinamismo. Ese será, sin duda, el mayor aporte que el Congreso podrá hacer al presente y al futuro del país.
Julio 2026