Más Allá De Los Ingresos: Capacidades Para Sostener Las Oportunidades -  AmCham Colombia
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Más allá de los ingresos: capacidades para sostener las oportunidades

17 de septiembre de 2026

Superar condiciones de pobreza requiere aumentar ingresos y fortalecer medios de vida, pero también desarrollar capacidades personales, familiares y comunitarias que ayuden a las familias a tomar decisiones, enfrentar dificultades y sostener sus avances en el tiempo.

Bogotá 17 de septiembre 2026-. Cuando una familia logra poner en marcha un negocio, empezar a ahorrar o aumentar sus ingresos, se ha abierto una oportunidad importante. Pero surge una segunda pregunta: ¿qué necesita para sostener esos avances cuando enfrenta una dificultad o cuando termina el acompañamiento de un programa?

La experiencia de Opportunity International parte de reconocer que la pobreza es multidimensional. Por eso, junto con herramientas económicas como formación empresarial, educación financiera, ahorro o fortalecimiento de actividades productivas, también es necesario desarrollar capacidades que permitan a las personas tomar decisiones, planificar, relacionarse mejor con su entorno y enfrentar situaciones adversas.

Ese es el propósito de Caminos al Bienestar, una metodología desarrollada por Opportunity International para sus programas alrededor del mundo e implementada también en Colombia en diferentes intervenciones. A través de espacios participativos, trabaja dimensiones relacionadas con fundamentos personales, bienestar financiero, personal, familiar, comunitario y ambiental, buscando que los aprendizajes puedan trasladarse progresivamente a la vida cotidiana.

De aprender una habilidad a utilizarla para avanzar

Una de las experiencias recientes de implementación se dio en Camino de Oportunidades, Cohorte 2, desarrollado en Cartagena con 500 familias de sectores en condiciones de alta vulnerabilidad. Dentro de esta intervención integral, Caminos al Bienestar acompañó el desarrollo de capacidades personales, familiares y comunitarias, cuyos avances fueron medidos mediante evaluaciones de entrada y salida de los diferentes módulos.

Los resultados muestran que los cambios no se limitaron a la adquisición de nuevos conceptos. El porcentaje de participantes que evidenció apropiación de herramientas para manejar sus emociones pasó de 29,7% a 60,2% y, en la misma línea, el manejo saludable del estrés aumentó de 36,3% a 63,7%. Estas capacidades son relevantes porque pueden incidir en la toma de decisiones, las relaciones familiares y la manera en que las personas enfrentan momentos de presión o incertidumbre que pueden afectar la continuidad de una actividad productiva.

También se observaron avances en la distribución equitativa de responsabilidades en el hogar, que pasó de 30,5% a 58,5%. En hogares donde las mujeres tienen un papel central en la generación de ingresos, compartir las tareas domésticas y de cuidado puede significar también disponer de mayor tiempo para desarrollar un emprendimiento, capacitarse o participar en actividades económicas.

Asimismo, resulta relevante la capacidad de las familias para enfrentar conjuntamente las dificultades. La apropiación de herramientas para la resolución conjunta de problemas pasó de 30,5% a 55,9%. Contar con mayores capacidades para dialogar, tomar decisiones y buscar soluciones dentro del hogar puede ser especialmente importante cuando una familia enfrenta cambios en sus ingresos, dificultades en su actividad productiva u otras situaciones que ponen a prueba los avances alcanzados.

El trabajo sobre propósito y establecimiento de metas aporta otra dimensión importante. Más que fijar un objetivo aislado, se busca que las personas puedan conectar sus aspiraciones con decisiones concretas sobre su familia, sus ingresos, el ahorro, su negocio o la inversión de recursos productivos. El propio análisis de la implementación identifica esta conexión entre los planes de vida y los planes de negocio como una oportunidad para fortalecer la sostenibilidad de los avances alcanzados.

La resiliencia tampoco se construye en solitario

La posibilidad de avanzar no depende únicamente de las capacidades individuales. Las redes que rodean a una familia también pueden convertirse en un recurso para afrontar dificultades, compartir información y encontrar soluciones.

Por eso, Caminos al Bienestar trabaja además la participación, la contribución al bienestar de la comunidad, la planificación colectiva y la sana convivencia comunitaria. En Camino de Oportunidades, la dimensión de Bienestar Comunitario fue la que presentó el mayor incremento promedio entre las cuatro dimensiones evaluadas: 32,1 puntos porcentuales. La capacidad de planificar colectivamente acciones frente a problemas de la comunidad pasó de 22,3% a 57,2%.

Esta dimensión cobra especial importancia en contextos rurales, donde la distancia, el acceso limitado a servicios y mercados y la necesidad de apoyarse en redes locales pueden aumentar la vulnerabilidad de los hogares.

Una experiencia reciente permite verlo con claridad. En Caminos de Prosperidad Rural, desarrollado durante un año con 124 productores de yuca de Arjona, Bolívar, se combinaron formación técnica, Caminos al Bienestar, educación financiera y organización en grupos de ahorro. Al finalizar la intervención, la participación comunitaria había pasado del 9% al 91%, mientras que la proporción de hogares que reportaba tener a quién acudir por consejo o apoyo pasó del 13% al 99%.

Los grupos de ahorro fueron también parte de ese proceso. Más allá de acumular recursos, estos espacios ayudaron a promover hábitos de ahorro, acceso a pequeños préstamos internos, toma de decisiones conjunta y relaciones de confianza entre sus integrantes. Por eso resulta significativo que, una vez finalizado el primer ciclo, cinco de los siete grupos decidieran continuar voluntariamente: la estructura creada durante el proyecto comenzó a funcionar de manera autónoma.

Los resultados del proyecto rural muestran que, incluso en un periodo de un año, acercar herramientas técnicas, financieras, personales y comunitarias de manera articulada puede fortalecer capacidades que permanecen más allá de una capacitación específica.

Construir oportunidades que puedan sostenerse

En programas orientados a la superación de la pobreza, generar ingresos, fortalecer un negocio o fomentar el ahorro sigue siendo fundamental. Pero estos recursos pueden ser más sostenibles cuando están acompañados por personas capaces de planificar, tomar decisiones, afrontar situaciones difíciles y apoyarse en redes familiares y comunitarias.

Por eso, en Opportunity International Colombia entendemos el fortalecimiento de capacidades no como un complemento de la intervención económica, sino como parte de un proceso integral que busca que las familias desarrollen mayor autonomía para aprovechar las oportunidades que construyen.

Porque el objetivo no es únicamente que una familia avance mientras existe el acompañamiento. El desafío es contribuir a que cuente con herramientas para seguir avanzando cuando ese acompañamiento termine.

Conozca más sobre cómo Opportunity International Colombia acompaña a las familias en la construcción de medios de vida sostenibles: https://opportunitycolombia.org/