Categoría: Edición 205 – TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
Aranceles recíprocos: La reconfiguración del sistema multilateral de comercio y su impacto para Colombia

Por Olga Lucía Salamanca, socia directora de Política y Defensa Comercial de Araújo Ibarra Consultores en Negocios Internacionales.
La decisión de Estados Unidos de imponer aranceles recíprocos a las importaciones, amparada en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), marca un punto de inflexión en su política comercial. Más allá de los efectos inmediatos, esta medida refleja un cambio estructural en la forma como Washington concibe la defensa de su seguridad económica y su posicionamiento geopolítico.
Estados Unidos sostiene que los persistentes desequilibrios comerciales, la falta de reciprocidad y ciertas políticas económicas externas constituyen amenazas a su seguridad nacional. Como respuesta, impuso un arancel general del 10% a la mayoría de importaciones y un arancel del 145% a productos de China, complementado por tarifas adicionales que, por ahora, han sido puestas en pausa.

Detrás de esta decisión subyace la necesidad de contrarrestar las distorsiones del modelo económico chino. El modelo de intervención estatal, los subsidios estratégicos y el incumplimiento de estándares laborales y ambientales de China han generado desequilibrios que el sistema multilateral de comercio, liderado por la OMC, no ha logrado corregir eficazmente. Ante la parálisis de los mecanismos multilaterales, Estados Unidos ha optado por medidas unilaterales de defensa económica.
Adicionalmente, los aranceles se utilizan como herramienta de negociación para resolver “irritantes comerciales” en diversas agendas bilaterales, incluyendo migración con México, regulaciones ambientales con la Unión Europea y normas automotrices con Colombia.
En este contexto, Colombia enfrenta la aplicación del arancel general del 10%, afectando especialmente sus exportaciones no tradicionales. No obstante, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos sigue vigente, preservando ventajas frente a países sin acuerdo. Además, los exportadores colombianos que incorporen insumos estadounidenses podrán mitigar el impacto de la tarifa, que solo se aplicará sobre el contenido no estadounidense.
Simultáneamente, la medida presenta oportunidades para las exportaciones no tradicionales, impulsadas por tendencias de “nearshoring” y “friendshoring”, así como por la necesidad de diversificar las cadenas de suministro globales. Aprovechar estas oportunidades requerirá adaptación a exigencias más estrictas en reglas de origen y contenido nacional.
La amenaza de desviación de comercio hacia América Latina y Asia
Un riesgo emergente es la desviación de comercio originada por los nuevos aranceles a China. The Economist advierte sobre la posibilidad de que empresas chinas utilicen a países latinoamericanos y del sudeste asiático como plataformas de exportación para eludir los aranceles estadounidenses. Este patrón, ya observado tras las medidas de 2018, podría intensificarse, afectando la industria manufacturera local.
El exembajador mexicano, Jorge Guajardo señala que los países deben permanecer alerta ante una oleada de productos chinos que podría competir deslealmente con la producción nacional. En respuesta, iniciativas como el “Plan México” buscan proteger sectores estratégicos mediante fortalecimiento de la producción nacional, control de inversiones y ajuste de aranceles a países sin acuerdos comerciales.
Para Colombia, mitigar este riesgo implica fortalecer los controles de origen, mejorar la transparencia en las cadenas de suministro, y consolidar la facilitación comercial. Además, resulta esencial mantener un diálogo constructivo con las autoridades estadounidenses para preservar condiciones preferenciales y minimizar riesgos de percepción de competencia desleal.
En definitiva, los aranceles recíprocos son un nuevo frente en la transformación del orden económico global. Reconocer sus causas estructurales y anticipar sus efectos será fundamental para que América Latina, y en particular Colombia, pueda adaptarse de manera estratégica a este desafiante escenario internacional.
Mayo 2025
Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
TLC Colombia – Estados Unidos: una relación de oportunidades en tiempos de nuevos desafíos globales

Por Dapper
La economía mundial se enfrenta a una desaceleración derivada de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo sus proyecciones de crecimiento económico mundial para 2025 de 3,25 % a 2,79 % (ver Tablero Tracker Multilaterales), debido a la incertidumbre generada por las tensiones comerciales internacionales. Colombia se vio afectada por esta coyuntura a través de la imposición de un arancel recíproco de 10 % por parte de Estados Unidos.
Gráfica 1: Exportaciones hacia EE. UU. desde Colombia.

Fuente: Elaboración propia con información del DANE.
Nota: Suma móvil 12 meses.
Nota: Si desea conocer a detalle indicadores de Comercio Internacional, visite nuestro tablero: Comercio Internacional.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia. Las exportaciones de Colombia a EE. UU. sumaron USD 14.335 mil millones FOB (3,4 % del PIB) y crecieron 9,4 % anual (vs. -11,7 % en 2023) en 2024 (ver Gráfica 1). EE. UU. fue el principal destino de exportación en 2024, el cual representó 28,9 % del total de exportaciones realizadas. Los principales productos exportados hacia EE. UU en 2024 fueron del sector minero y agro (ver Tabla 1) los cuales representaron el 77,4 % del total de exportaciones hacia EE. UU.
Tabla 1: Los combustibles y aceites minerales y sus productos fueron los que más se exportó hacia EE. UU. desde Colombia en 2024.

Fuente: Elaboración propia con información del DANE.
Nota: Si desea conocer a detalle indicadores de exportaciones e importaciones por producto, visite nuestro tablero: Exportaciones e importaciones DIAN.
El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia refuerza la relación comercial entre ambos países. Desde el 2012,Colombia se convirtió en uno de los 20 países con los que EE. UU. tiene un TLC (ver USTR). A través de este acuerdo, Estados Unidos recibe en promedio el 30 % de las exportaciones de bienes y el 40 % de las exportaciones de servicios provenientes de Colombia. En esencia, en un contexto de tensiones comerciales globales originadas por Estados Unidos, la vigencia del TLC coloca a Colombia en una posición de ventaja negociadora, especialmente frente a aquellos países que no cuentan con un tratado similar con Estados Unidos.
El TLC ha fomentado la diversificación de exportaciones, especialmente en los sectores de agroindustria y de servicios. En cuanto a la agroindustria, en 2024 no solo tres de los cinco productos más exportados a Estados Unidos pertenecieron a este sector (floricultura, café y frutas), sino que también nuevos productos como el limón Tahití, el aguacate Hass, entre otros, han comenzado a posicionarse como exportaciones clave de Colombia. En cuanto a las exportaciones de servicios, se destaca un crecimiento del 59 % entre 2013 y 2021, impulsado principalmente por sectores como el turismo y la subcontratación. Este panorama refleja que el TLC contribuyó en el desarrollo de las exportaciones tradicionales (floricultura, café, entre otras) y de nuevos sectores como el de servicios.
Aunque Colombia tiene un TLC vigente con Estados Unidos, esto no la exime automáticamente del arancel del 10 % impuesto por ese país. Como aspecto positivo, el superávit comercial de EE. UU. con Colombia y la existencia del TLC ofrecen una ventaja frente a países sin acuerdos similares y con los que EE. UU. tiene déficit. Como principales desafíos ante la postergación del arancel del 10 %, el país se enfrentaría a un deterioro de la relación con su principal socio comercial y una desaceleración económica por la afectación a las exportaciones agro, esenciales para el crecimiento de 2024 (ver Crecimiento con altibajos: el PIB aumentó 1,7 % en el 2024).
Mayo 2025
Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
Crisis arancelaria con el Gobierno Trump: ¿se puede ver el vaso medio lleno?

Por Orza Relacionamiento Estratégico
El “Liberation Day” proclamado por la administración Trump ha sacudido los cimientos del comercio internacional. Al imponer un arancel universal del 10% a las importaciones y castigar aún más severamente a países considerados riesgos estratégicos, Estados Unidos apuesta por una reindustrialización agresiva bajo el lema “buy American, hire American”.
En este contexto de tensiones comerciales, incertidumbre y fragmentación de cadenas de suministro, Colombia, un aliado tan tradicional como pequeño, se perfila como uno de los pocos ganadores inesperados. Hay una razón por la cual los colombianos podemos ver el vaso medio lleno: el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente entre Colombia y Estados Unidos. Gracias a este acuerdo, más de 11.000 productos colombianos pueden seguir entrando a EE. UU. sin pagar aranceles, siempre que cumplan las estrictas reglas de origen. En un mundo donde China enfrenta aranceles del 145% y Vietnam del 46%, la posición de Colombia es privilegiada y estratégica.
Ahora, la ventaja colombiana también radica en otros factores: tiempos de entrega mucho más cortos que los competidores asiáticos, una industria exportadora flexible, y una capacidad creciente para adaptarse a nuevas tendencias como la sostenibilidad y la innovación. En sectores como textiles, confecciones y materiales eléctricos Colombia tiene el potencial de consolidarse como un proveedor confiable y competitivo para el mercado estadounidense. De hecho, el gobierno Petro ha insinuado su interés en el desarrollo de estos sectores pero, como ya se ha vuelto costumbre, su ejecución ha brillado por su ausencia.
El “Liberation Day” abre un espacio político y económico que Colombia debe saber aprovechar. La relocalización de cadenas de suministro hacia países aliados —conocida como friendshoring— ofrece a América Latina, y particularmente a Colombia, una oportunidad única para atraer inversión extranjera, diversificar exportaciones y fortalecer sus capacidades productivas. La crisis del comercio mundial puede, irónicamente, ser el catalizador de una transformación económica regional largamente postergada.
Claro está, esta oportunidad no está exenta de desafíos. Para capitalizar el momento, Colombia deberá cumplir estándares más altos en trazabilidad, sostenibilidad y alineación geopolítica. Cosa que se ve bastante compleja con nuestro gobierno de la inacción actual. El acceso preferencial a EE. UU. no será automático: será condicional. Además, sectores clave como el agro y la minería, aunque menos golpeados que sus competidores asiáticos, enfrentan riesgos de presión sobre márgenes y volatilidad en la demanda.
El “Liberation Day” no garantiza el éxito, pero abre una puerta que rara vez se presenta en la historia económica de los países emergentes. Colombia tiene hoy la posibilidad de reposicionarse en el comercio mundial, ganar participación en mercados estratégicos y construir una nueva narrativa de crecimiento basada en competitividad, calidad y confiabilidad. Es cuestión de saber leer la situación.
En un mundo que se reorganiza entre aliados estratégicos y rivales sistémicos, Colombia tiene una decisión crucial: ser espectador de las oportunidades o protagonista de su propio ascenso.
Mayo 2025
Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
El TLC Colombia-EE. UU: Desafíos, oportunidades y el rol del sector privado en el nuevo entorno de comercio global

Por Vali Consultores
Desde su entrada en vigor en 2012, el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos se concibió como una herramienta clave para impulsar la diversificación productiva y facilitar el acceso al mercado más competitivo del mundo. Sin embargo, tras más de una década, los resultados reflejan un panorama mixto. Si bien sectores como el agroindustrial han aprovechado las ventajas arancelarias, persisten desafíos estructurales que limitan la sofisticación y el valor agregado de la oferta exportadora.
Entre 2012 y 2024, las exportaciones no minero-energéticas crecieron un 4.8% anual, un avance insuficiente para reducir la dependencia de productos básicos como el petróleo (38.9%), el carbón (17.8%) y el café (11.2%). Esta concentración explica, en parte, el déficit comercial bilateral de US$10.881 millones y la vulnerabilidad ante políticas como los aranceles del 10% anunciados por EE.UU. en 2025¹, una medida suspendida temporalmente, pero reveladora de los riesgos que genera la incertidumbre en el comercio global.
En este contexto, el concepto de ruido² adquiere relevancia. El ruido, entendido como la variabilidad aleatoria en decisiones que deberían ser coherentes, se manifiesta en la fluctuación de políticas comerciales, plazos logísticos impredecibles y estándares de calidad cambiantes. Para el TLC, el sesgo es la dependencia crónica de materias primas, mientras el ruido surge de la volatilidad regulatoria, como los aranceles anunciados en 2025. La clave, sin embargo, no es eliminar el ruido —inevitable en un mundo interconectado—, sino construir estructuras resilientes que mitiguen su impacto. Sectores como el agroindustrial demuestran que esto es posible: la exportación de aguacate hass pasó de US$5millones en 2012 a US$5 millones en 2012 a US$68 millones en 2024³, posicionándose como un producto gourmet con certificaciones de origen y sostenibilidad. No obstante, los bienes con valor agregado aún representan solo el 3.9% del total exportado, lo que subraya la urgencia de políticas industriales que fomenten clústeres exportadores e inversión en tecnología.
La brecha tecnológica es otro obstáculo crítico. Colombia destina apenas el 0,31% de su PIB a I+D, frente al 3,1% de EE. UU., lo que limita su capacidad para integrarse en cadenas globales de valor. Aquí, el sector privado tiene un rol protagónico: apostar por certificaciones internacionales, digitalización y calidad permitirá capitalizar nichos de mercado, como los que surgen del nearshoring. Sin embargo, las pymes —que representan el 82% del tejido productivo— enfrentan un cuello de botella: reciben menos del 12% del crédito bancario. Priorizar su acceso a financiamiento es clave para una inserción internacional inclusiva, mientras el gobierno redirige recursos hacia un equilibrio entre productos tradicionales y no tradicionales que mejore la balanza comercial.
A esto se suma el desafío de la inversión ineficiente de las regalías: no se evidencia una estrategia clara para canalizar estos recursos hacia proyectos que impulsen la exportación de bienes no tradicionales⁴. Aprovechar las regalías para diversificar la oferta exportadora, apoyar a pymes con potencial internacional y posicionarse en mercados donde las grandes empresas aún no están presentes, es una tarea urgente y estratégica.
La experiencia de países como México y Perú ofrece lecciones valiosas. México negoció cláusulas de protección sectorial en el T-MEC, blindando industrias estratégicas ante cambios regulatorios. Perú, por su parte, redujo su dependencia del mercado estadounidense mediante acuerdos con Asia y megaproyectos como el puerto de Chancay⁵. Colombia debe avanzar en una estrategia dual: consolidar su posición en mercados tradicionales (EE.UU., UE, China) con servicios y manufacturas, mientras explora nichos en África y Asia con productos de consumo masivo, como los ya exitosos en Latinoamérica.
Es un error plantear una dicotomía entre productos tradicionales y no tradicionales. Los primeros —petróleo, café, bananos— han asegurado divisas y mercados, financiando la transición hacia sectores más sofisticados. Corea del Sur, por ejemplo, usó ingresos de textiles en los 80 para impulsar su industria de semiconductores. Este proceso de transición industrial, donde sectores tradicionales financian el desarrollo de industrias complejas⁶, demostró ser crucial para que Corea del Sur superara la trampa de ingresos medios. Colombia puede emular este modelo, combinando visión estratégica y articulación sectorial. La diversificación geográfica tampoco excluye la especialización: en EE.UU. y la UE, el objetivo debe ser aumentar la participación de servicios y productos manufacturados de alta calidad, mientras en mercados emergentes, replicar productos con ventajas competitivas.
Pese a los desafíos, el TLC sigue siendo una herramienta vigente. En 2024, el 64% de las exportaciones a EE.UU. se acogieron a sus beneficios arancelarios. El reto no es renegociar el tratado, sino fortalecer el aparato productivo. Esto exige una agenda pública-privada que priorice la innovación —elevando la inversión en I+D al menos al 1% del PIB⁷—, la diversificación inteligente y protocolos contra el ruido comercial, como contratos con cláusulas flexibles ante cambios regulatorios.
El TLC no es el problema, sino la oportunidad. La tarea pendiente es construir una oferta nacional. Casos como el aguacate hass o el limón Tahití demuestran que una Colombia exportadora es posible si se combina inversión inteligente, negociación de tratados y cooperación sectorial. En un mundo donde la incertidumbre es la norma, la clave está en transformar el ruido en una ventaja: dejar de navegar a la deriva y construir, con datos y cooperación, una oferta que genere demanda global.
En un momento de creciente incertidumbre con nuestro principal socio comercial, el sector privado colombiano tiene una oportunidad única: hacer escuchar su voz directamente ante quienes toman las decisiones en el Congreso de los Estados Unidos. Ante un panorama diplomático complejo, será el liderazgo empresarial —y no exclusivamente el político— el que podrá abrir camino.
¹ Registro Federal de EE.UU. (2024, 2 de abril). Notificación sobre medidas arancelarias a productos colombianos (Vol. 89, No. 65). https://www.federalregister.gov
² Kahneman, D., Sibony, O., & Sunstein, C. R. (2021). Ruido: Un fallo en el juicio humano. Deusto.
³ ProColombia. (2024). Reporte de desempeño exportador: productos no tradicionales 2024. https://www.procolombia.co
⁴ Congreso de la República de Colombia, Ley 2056 de 2020, “Por la cual se regula la organización y el funcionamiento del Sistema General de Regalías,” publ. en Diario Oficial [D.O.] 51.450 (Septiembre 30, 2020), art. 28.
⁵ Agencia Andina. (2024, 15 de marzo). Perú inaugura megapuerto de Chancay: el más moderno de Sudamérica. https://www.andina.pe
⁶ Amsden, A. H. (1989). Asia’s next giant: South Korea and late industrialization. Oxford University Press.
⁷ Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia. (2024). Indicadores de inversión en ciencia y tecnología 2023. https://minciencias.gov.co
Mayo 2025
Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
Luces y sombras de la decisión 9 de la Comisión de Libre Comercio sobre Inversión

Por Daniel Peña Valenzuela, socio de Peña Mancero Abogados
En enero de 2025, los Gobiernos de Colombia y Estados Unidos acordaron y suscribieron la Decisión 9 de la Comisión de Libre Comercio, una nota interpretativa del Capítulo 10 sobre Inversión del Tratado de Libre Comercio vigente entre ambos países desde mayo de 2012. Esta nota es el resultado del trabajo conjunto en la Comisión de Libre Comercio del Tratado, conformada por el Ministro de Comercio de Colombia y la representante comercial de los Estados Unidos.
La nota, establecida como una herramienta del Tratado, tiene el objetivo de definir la interpretación correcta del instrumento internacional, específicamente en lo relacionado con el Capítulo 10. Este capítulo aborda temas como el trato nacional, la nación más favorecida, el estándar mínimo de tratamiento, la expropiación y la solución de controversias Estado-inversionista. Es importante destacar que la nota no modifica el texto original del Tratado.
El propósito de esta nota es aclarar los compromisos de protección asumidos por cada Estado ante posibles ambigüedades en el marco del Tratado. Además, reitera el derecho de cada país a emitir nuevas regulaciones en cumplimiento legítimo de sus políticas públicas y en defensa del interés público.
La nota ratifica que las inversiones ilícitas, es decir, aquellas que no cumplen con las normas internas del país receptor, no se benefician de la protección del Capítulo 10. Se reafirma la soberanía de los jueces y autoridades administrativas colombianas, estableciendo que los tribunales arbitrales de inversión no son una segunda instancia para las decisiones internas de cada país, y por lo tanto, no pueden revisar el fondo de las decisiones emitidas por jueces y autoridades nacionales. Esto puede limitar el derecho de los inversionistas extranjeros a impugnar decisiones judiciales locales que podrían ser injustas o inconsistentes con el TLC.
Asimismo, la nota reitera que los inversionistas tienen la carga de demostrar sus reclamaciones y acreditar que estas no se basan en meras expectativas o posibles daños futuros o hipotéticos. En este sentido, busca aclarar las reglas de trato sin discriminación a las inversiones extranjeras. Sin embargo, el efecto práctico puede ser la disminución de expectativas legítimas como criterio de trato justo y equitativo, afectando la seguridad jurídica y permitiendo que las partes contratantes cambien las reglas sin otorgar garantías previas a los inversionistas.
La nota fortalece la soberanía nacional de los países y supuestamente pretende disminuir el riesgo de reclamos temerarios y condenas basadas en interpretaciones incorrectas del TLC. Una interpretación uniforme, clara y sin ambigüedades es crucial para las expectativas de seguridad jurídica de los inversionistas, para el cumplimiento adecuado de los compromisos de los Estados contratantes y para la correcta resolución de controversias por parte de jueces locales y autoridades nacionales. La nota interpretativa debería ser acatada como la voluntad de los Estados en la determinación del sentido del Tratado, incluyendo en casos de controversias de inversión, por los árbitros internacionales.
Como preocupación jurídica, no se puede soslayar que la nota fue suscrita por la Comisión sin consulta ni aprobación del Congreso de ambos países. Por ende, si se trata no solo de una interpretación sino de una modificación del Tratado, los cambios no tuvieron aprobación legislativa ni control constitucional en Colombia.
Mayo 2025
Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
Los beneficios del TLC en la industria metalmecánica colombiana

Por Industrias MAHER
La industria metalmecánica colombiana, con décadas de experiencia en procesos de manufactura, representa uno de los pilares del desarrollo industrial del país. Su evolución no solo ha estado marcada por la capacidad de adaptación al mercado local, sino también por una apuesta continua por la innovación, la calidad y la internacionalización. En este contexto, los Tratados de Libre Comercio (TLC) han funcionado como catalizadores de un proceso que ya venía gestándose desde dentro: la transición hacia una industria más moderna, competitiva y conectada con el mundo.
Durante años, las empresas del sector metalmecánico han invertido en la tecnificación de sus procesos, incorporando herramientas de diseño asistido por computadora, automatización industrial, control numérico y maquinaria de última generación. Pero este avance no se limita a lo técnico. La industria también ha entendido la importancia de formar talento calificado, capacitando a sus equipos de trabajo en nuevas competencias, fortaleciendo la cultura de calidad y adoptando estándares internacionales. Todo esto ha permitido que hoy Colombia cuente con una industria capaz de entregar productos complejos, precisos y confiables.
La firma de tratados comerciales con potencias como Estados Unidos, la Unión Europea y países de la región ha ampliado las oportunidades para este sector. Las empresas colombianas han logrado posicionarse en nichos específicos del mercado global, exportando partes para maquinaria, estructuras metálicas, componentes para la industria automotriz, agrícola y energética. Esta apertura ha estimulado, a su vez, una dinámica de mejora continua en la cadena de valor, que va desde la ingeniería de producto hasta el servicio postventa.
Uno de los beneficios más relevantes de este proceso es que Colombia no solo se presenta como un país fabricante, sino como un socio estratégico en servicios industriales. Gracias a la cercanía geográfica con Estados Unidos, la afinidad horaria, la calidad técnica y los costos competitivos, el país se posiciona como un proveedor confiable no solo de bienes metalmecánicos, sino también de servicios complementarios como diseño de ingeniería, mantenimiento industrial, integración de sistemas y soporte técnico. En ese sentido, Colombia puede convertirse en un aliado clave para empresas estadounidenses que buscan optimizar sus cadenas de suministro y aumentar su resiliencia sin sacrificar calidad ni eficiencia.
No obstante, los beneficios del TLC no son automáticos. Requieren de una articulación efectiva entre sector público, privado y académico para seguir fortaleciendo capacidades, apoyar a las pymes e incentivar la innovación. Es fundamental que las políticas públicas continúen apostando por la infraestructura productiva, la formación técnica y la internacionalización empresarial.
La industria metalmecánica colombiana tiene el conocimiento, la trayectoria y la visión para responder a los desafíos de los mercados internacionales. Con el soporte adecuado, puede no solo exportar productos, sino también soluciones. En este escenario, los TLC no solo abren puertas: consolidan a Colombia como un socio confiable y estratégico en el corazón del continente.
Mayo 2025
Edición 205 - TLC Colombia-Estados Unidos: Relación de oportunidades 2025
Importancia del inglés americano en la actualidad

Por Fernanda Beltrán, coordinadora de Contenidos y SEO de Berlitz
El inglés es uno de los idiomas más importantes de todo el mundo con casi 1,500 millones de hablantes. Es el idioma oficial de 58 países y aunque es el idioma nativo de aproximadamente 500 millones de personas, muchos lo han adoptado como segunda lengua.
Debido a que es un idioma multinacional y multidisciplinario, existen variantes del inglés en todo el mundo, como: el americano, británico, australiano, canadiense, entre otros. El diferencial de estos estilos radica en su pronunciación, vocabulario y expresiones.
¿Cómo nació el inglés americano?
El inglés llegó al continente americano debido a la colonización. En aquel momento, en lo que hoy se conoce como Estados Unidos, se hablaban otros idiomas como el neerlandés, el galés y las lenguas indígenas. Con el paso del tiempo, el idioma inglés fue evolucionando en este país y poco a poco se convirtió en lo que hoy se conoce como inglés americano.
A continuación, conozca 5 cualidades que le pueden ser útiles sobre el inglés americano:
Posibilidad de aprendizaje
El inglés americano se caracteriza por pronunciarse de manera diferente, lo cual hace que sea considerado un inglés “neutral”, pues su vocabulario y gramática también son más sencillos a comparación del inglés británico.
Familiaridad cultural
Gracias a la diversidad de contenidos a los que el mundo tiene acceso hoy en día, el inglés americano es el más común, pues el público se expone a este idioma través de la música, las series y el cine.
Acceso a recursos
Saber inglés americano da acceso a oportunidades profesionales, recursos educativos y una mayor facilidad para entender el mundo actual.
Oportunidades profesionales
El dominio del inglés americano puede abrir puertas profesionales y empresariales, debido a que el inglés es el idioma de los negocios.
Expansión cultural
El inglés americano es una gran herramienta para viajar y comunicarse con el mundo exterior.
En un mundo cada vez más globalizado e interconectado, el inglés se ha consolidado como uno de los idiomas más usados para la comunicación internacional, por lo que conocerlo es una habilidad cada vez más importante en el ámbito educativo y de negocios. Acérquese a nosotros y conozca las oportunidades que Berlitz Colombia le ofrece.
Mayo 2025
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