Edición 161 - RSE          


Valor compartido, después de la pandemia un mensaje de optimismo

Foto: Coca Cola

Por Coca Cola


Este año la crisis sanitaria desató muchísimas consecuencias económicas, sociales y políticas. Es algo que se ha repetido hasta la saciedad y que representó una cantidad de retos para las empresas, pero fue también una oportunidad de pensar más allá de los números. Las empresas tuvieron la oportunidad de volcar su mirada aún más hacia las personas, no solo hacia sus consumidores o su cadena de valor, sino hacia toda la sociedad en general.

Como consecuencia el sector privado durante la pandemia demostró su compromiso con el desarrollo de las comunidades donde opera al volcar muchos de sus esfuerzos y de su operación para ser una fuerza de apoyo y soporte, en particular para los más vulnerables. Alrededor de esto, quedan tres grandes aprendizajes que replantean la forma de pensar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE):

Tres lecciones para la Responsabilidad Social Empresarial que ha dejado esta pandemia

Trabajar para el mundo está en el ADN de las empresas: Más que responsabilidad social empresarial, durante esta pandemia las empresas demostraron que se concentran cada vez más en lo que se ha llamado el capitalismo consciente, aquel donde la economía de mercado no solo busca los réditos económicos para sus accionistas sino beneficios para toda la sociedad y el planeta. El impacto de la pandemia definitivamente les hizo a las empresas volver al principio, a sus orígenes y a entender que la RSE no está en cumplir con un checklist, está en proyectar la esencia y el corazón de la empresa en la sociedad, de llevar un mensaje más profundo que acompañe a las personas.

La clave está en la unión: Los esfuerzos de RSE de las empresas pusieron sobre la mesa la necesidad del trabajo en conjunto entre la empresa privada, el sector público, la academia y las organizaciones sin ánimo de lucro. Fue la muestra de que esas sinergias son las más efectivas para la sociedad y la capacidad que tiene el sector privado de hacer una diferencia sustantiva, entendiendo que cada uno tiene conocimiento y fuerza en su sector. Un ejemplo de esto fue la donación que realizó Coca-Cola de $400.000 USD y más de 1 millón de bebidas a la Cruz Roja. Como lo afirma su director de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad, Juan Sebastián Jiménez “el trabajo conjunto con la Cruz Roja y autoridades nacionales y locales permitió llevar a cabo un análisis rápido y riguroso de los hospitales que más necesitaban apoyo para el fortalecimiento de su capacidad que se tradujo en una respuesta efectiva para quienes necesitaban ayuda inmediata”.

La claridad en el propósito: La importancia de tener un plan consistente, con un mensaje claro, que se pueda adaptar al contexto, así como tener un componente de innovación ha sido fundamental para desplegar esos esfuerzos que han hecho distintas empresas, en Colombia y en el mundo. “Coca-Cola quiere ser una fuerza positiva, Nuestro objetivo: Refrescar al Mundo y Hacer la Diferencia… Por eso, siempre hemos buscado llevar un mensaje de optimismo a la sociedad y llevamos más de 100 años acompañando y rodeando a las familias con mensajes de aliento y positivismo, sobre todo en una de las épocas que más valoramos en el año: la navidad” concluye Juan Sebastián Jiménez.

Ser portadores de felicidad, refrescar al mundo y hacer la diferencia es la esencia de Coca Cola y en medio de una situación tan compleja como la vivida este año, a causa de la pandemia, la compañía pudo reconocer los valores que realmente le representan y velar día a día por el fortalecimiento interno de su marca, una conducta que se verá reflejada en sus consumidores, quienes son su mayor inspiración.

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